El voto útil

En una de sus columnas, Indro Montanelli, uno de los más destacados periodistas italianos del siglo XX, escribió una frase afortunada que caló hondo en el lenguaje de los italianos, una frase citada (y abusada) desde hace casi cuatro décadas: “Tapémonos la nariz y votemos a la Democracia Cristiana”. Eran las Elecciones Generales de 1976 y Montanelli hacía un llamamiento a la comunidad de lectores/electores de su periódico ante la posibilidad (un riesgo, desde su punto de vista) de que el Partido Comunista de Enrico Berlinguer lograse llegar al gobierno. Han pasado 37 años desde entonces, la Democracia Cristiana (DC) se disolvió en 1994, arrollada por los escándalos de corrupción y los procesos judiciales a muchos de sus dirigentes; el Partido Comunista evolucionó hacia la socialdemocracia, hasta convertirse en lo que ahora es el Partido Demócrata; y Montanelli murió en julio de 2001, a los 92 años de edad. Sin embargo, la teoría de la nariz tapada sigue estando más viva que nunca.

Hay una larga tradición filosófica que subyace a esta doctrina. Para simplificar: si perseguís la tríada platónica de bien, verdad y justicia, sois enemigos acérrimos de esta visión del mundo; por otra parte, si en un afán de realismo identificáis a lo bueno con lo útil, sois anglófilos aunque no lo sepáis y, de paso, del ‘partido’ de Montanelli. La fuerza de su exhortación reside en traducir un concepto complejo como el de utilidad en política con una imagen sencilla, que roza casi lo vulgar, una imagen verdaderamente democrática y al alcance de todo el mundo, catedráticos y analfabetos, que evoca ese deshecho orgánico mejor conocido con el término técnico de mierda. Esa imagen logra definir a la perfección el desarrollo de esta campaña electoral.

Según informa el ministerio del Interior, han sido admitidos 184 de los 219 símbolos electorales presentados, que están asociados a otros tantos partidos, movimientos y grupos políticos. En un ímpetu de modernización y cercanía al ciudadano, el ministerio ha adjuntado en su web el archivo que los reúne todos, para que nos familiaricemos con ellos o -como prefiero pensar- para que nos riamos un rato. Hay sorpresas muy divertidas que, independientemente de su valoración política, son encomiables por la creatividad de sus promotores: Poetas de Acción, Sacro Romano Imperio Católico Liberal, Recupero Lo Robado, Mundo Ancianos, Fuera Todos y la lista cívica Yo No Voto. ¡Ni los Monty Python se hubieran atrevido a tanto!

No obstante, los verdaderos actores políticos de esta campaña son cinco, por dos razones fundamentales: unos, porque se repartirán el grueso de los votos; otros, por el interés despertado en la opinión pública y porque sus escaños serán decisivos a la hora de formar un gobierno. El Partido Demócrata es, a día de hoy, el favorito en todos los sondeos; Silvio Berlusconi, que había anunciado su retiro de la política activa, fiel al hábito de hacer lo contrario de lo que dice (no es un juicio de valor, ¡mirad las hemerotecas!), ha vuelto a liderar a su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), apoyado por la Liga Norte; Scelta cívica con Monti es la lista que soporta la vuelta al gobierno del professore e incluye en sus filas a muchos ex aliados de Berlusconi. Finalmente, los outsiders: el Movimento Cinque Stelle (M5S), la formación política que se ha aglutinado alrededor del ex cómico Beppe Grillo, y Rivoluzione Civile, movimiento liderado por el magistrado antimafia Antonio Ingroia, apoyado por muchos ex comunistas y por Italia de los valores (IDV), el partido fundado por el ex juez de Tangentopoli (‘Comisionópolis’) Antonio Di Pietro.

El Partido Demócrata y Mario Monti están jugando a la teoría de la nariz tapada. A eso se refieren cada vez, y ya van muchas, que apelan al ‘voto responsable’. Los primeros aún no se habían recuperado de la guerra fratricida de las primarias cuando estalló el crack financiero del Monte dei Paschi, tercera entidad bancaria de Italia, ligada por estatuto a las instituciones de Siena, una ciudad históricamente gobernada por la izquierda. Pese a todo, las encuestas revelan que los ciudadanos consideran al Partido Demócrata como la alternativa de gobierno más fiable de todo el arco político. Algo parecido puede decirse de Monti, que quiere hacerse con el voto de los católicos y los desilusionados del centro-derecha. Su índice de popularidad, altísimo hace tan sólo unos meses, se ha visto dañado no sólo por la mala situación económica, sino también por su decisión de presentarse a las elecciones. A lo largo de su mandato, había repetido hasta la náusea que añoraba volver a la docencia y quería dejar la política. Desmintiéndose a sí mismo, ha deslegitimado tanto su figura de técnico, extraño a las luchas de poder, como la acción de su Ejecutivo.

Por último,  los que se consideran a sí mismos los puros y duros de la política italiana, incluído el PDL. A pesar de haber sido el partido que más tiempo ha estado en el Gobierno en los últimos años (de 2001 a 2006 y de 2008 a 2011), Silvio Berlusconi sigue presentándose como el hombre del cambio, el enemigo de los políticos profesionales, el que modernizará el país, bajará los impuestos, reformará la justicia y la administración y, sobre todo, nos protegerá de los comunistas. Exceptuando al amigo Putin, claro está. Populismo de manual.

Al otro lado del espectro político, pero sin perder ni un ápice del discurso populista, se hallan las verdaderas novedades de las próximas elecciones: el movimiento de Beppe Grillo y el de Antonio Ingroia. Los dos, de los que hablaremos con detenimientos en los próximos días, se presentan a los electores con tesis regeneracionistas, con proclamas roba-aplausos sobre la renta garantizada de ciudadanía, la democracia en la época de Internet, ‘¡todos a casa!’ (los políticos), la lucha a la corrupción y “a las oligarquías económicas y financieras”. No hay duda de que algunos de los puntos de sus programas se pueden compartir, de la misma manera que todo el mundo desea la paz en el mundo, la protección del medio ambiente y acabar con el hambre. La realidad, luego, es un poco más complicada.

Yo, por mi parte, suelo mantenerme fiel a esta máxima: “En cuanto sospechéis de alguien que posee el menor gusto por el Porvenir, sabed que conoce la dirección de más de un psiquiatra”. Me gustaría tener el copyright de esta afirmación; desgraciadamente, el filósofo Emile Cioran se me adelantó.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Elecciones Generales 2013 en Italia y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s